domingo, 23 de septiembre de 2012

OTRA CARA, OTRO CUERPO

Aún conserva su rostro intacto
sus caderas curiosas
y su andar latino
Persistente mente juvenil en su memoria
porque para ella
no ha pasado el tiempo,
no hay ayer
no hay nostalgias ni melancolías.

Pero en la frías noches de montparnasse
El espejo se divierte
cada vez que posa, frente a él
Con su único y solitario diente
la vieja y atormentada Marie Claude,
Ese que le queda de lo que fue un numeroso ejército
Cuando solía mostrar su esplendorosa sonrisa
En el numero 14 de la Rue de Clichy
à coté du Moulin Rouge.

Amigos de la infancia, como aves sin destino
Anidan en lo que creen será su ultima morada.
Y en París -cuidad perfecta-
Comparten primaveras y despidos.

Todo realmente pareciera estar igual
Pero nada se compara con la torre Eiffel
Ni con la crema inglesa de la abuela
Ni con su mirada escandalosamente iluminada
Ni con aquellas tardes a la orilla del Sena.

A la vieja Marie Cloude
Que desde su ventana
Ve la nieve que se aleja
Todo le parece que fue ayer
Pero su espejo advierte
Mirando fijamente
El pelo que escasea
Otra cara y otro cuerpo
Al parecer.

Porque aunque quiera
Con sus propias manos
Detener el tiempo
Nada queda
De aquello que un día fue
Solo su sombra
su alma gemela.

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