Aún
conserva su rostro intacto
sus
caderas curiosas
y
su andar latino
Persistente
mente juvenil en su memoria
porque
para ella
no
ha pasado el tiempo,
no
hay ayer
no
hay nostalgias ni melancolías.
Pero
en la frías noches de montparnasse
El
espejo se divierte
cada
vez que posa, frente a él
Con
su único y solitario diente
la
vieja y atormentada Marie Claude,
Ese
que le queda de lo que fue un numeroso ejército
Cuando
solía mostrar su esplendorosa sonrisa
En
el numero 14 de la Rue de Clichy
à
coté du Moulin Rouge.
Amigos
de la infancia, como aves sin destino
Anidan
en lo que creen será su ultima morada.
Y
en París -cuidad perfecta-
Comparten
primaveras y despidos.
Todo
realmente pareciera estar igual
Pero
nada se compara con la torre Eiffel
Ni
con la crema inglesa de la abuela
Ni
con su mirada escandalosamente iluminada
Ni
con aquellas tardes a la orilla del Sena.
A
la vieja Marie Cloude
Que
desde su ventana
Ve
la nieve que se aleja
Todo
le parece que fue ayer
Pero
su espejo advierte
Mirando
fijamente
El
pelo que escasea
Otra
cara y otro cuerpo
Al
parecer.
Porque
aunque quiera
Con
sus propias manos
Detener
el tiempo
Nada
queda
De
aquello que un día fue
Solo
su sombra
su
alma gemela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario