A:
Marcos Licea, el genial, el loco, el primo amado.
Camino hoy por aquellas calles
Que solo veíamos en las películas
De Tarantino o de Almodóvar, tu y yo
La casa desierta y la filosofía, esas
Que nos hacían viajar por ramblas y valles
Que en silencio tanto pretendíamos
En absoluto mutismo entre paredes
A la luz de tres velas y nuestra sonrisa
Imaginándonos el final inquietos
Cuando el país nos dejaba a oscuras
Cuando a oscuras nadie disentía
Porque esas no la reponían al otro día
Ni el sábado aquel que no bailábamos
Y nos quedábamos en las tertulias de las
cuatro esquinas
Arreglando el mundo cruel a nuestro modo
Aunque en nuestro barrio oscuro
escandaloso
Taparnos la boca alguno pretendía
Esos rojos y azules del destino, decían
Que no era nuestro aquel suspiro roto
Y aquel beso con el que terminó la escena
Memorias del subdesarrollo, Átame o
Lucia.
Camino ahora las frías y añoradas calles
Pero estas ya no son las mismas que
pensaste
Que yo pensaba y las que nos contaron
Tarantino y Almodóvar en aquella noche fría.
Hoy descubro la Gran Vía si camino
Si me dejan caminar por la gran vía
Llevo en mi mochila tu voz como un
susurro
Y veo en las vidrieras tus ojos de
repente
Contemplando como suya la sagrada familia
La inacabada, la perfecta maravilla,
Me despierta el sol y descubro que no es
cierto
Tu noche ya no es mi noche ni tu día mi
día
Ni tus pasos me siguen como se supone
Pero en cada verso que canto te apareces
Y te vuelves como una manía,
Tus brazos interrumpen mi silencio
Rodeando mi cuerpo con una postal vencida
Deshecha entre copas de alcohol que no
consumo
Los tambores y violines salpicando mi
garganta
Son tu música lejana, intensa y
escondida.
Ellos nos llamaron locos sin memoria
Porque había que tener una memoria
agradecida
Ellos, que la locura ataba y reprimía
Que no comprendieron jamás tu desconsuelo
Ni tu manera de percibir la vida
Ni las señales que dejaron nuestros
padres
Esos sabios a lo largo del camino
Enseñándonos todo hasta el fin de sus
días.
No, querido Marcos, estas calles
definitivamente
No son lo que entonces parecían
Aquí solo queda una colección de
soledades
Un borroso recuerdo, perdido y moribundo
De lo que contaban esos genios de
película
Vagando por las calles de la ciudad
dormida.
Fabuloso, no median adjetivos.
ResponderEliminar