sábado, 22 de septiembre de 2012

LOS COLORES DEL ARCO IRIS ( CUENTO )

Solía levantarse de la cama primero que todos, incluso antes del toque de campana, era el año 1991, hacia un frío poco habitual para estar en el corazón del caribe aun siendo diciembre, y cada día lo mismo, sentía el sonido de los gastados muelles de su litera interrumpiendo mi sueño como una mosca cojonera, nunca pregunté por que lo hacía pero siempre tuve mis teorías al respecto; quizas era un alma solitaria que le gustaba meditar cada mañana antes del alba, o tal vez le rezaba a algun dios y no quería que nos enterásemos que era religioso “por aquello del comunismo”, al final todos sabíamos que lo era, (allí se sabia todo y de todo) testigo de Jehová creo, aunque he de decir que en este caso estabamos como se dice en buen cubano, perdidos en el llano. De todos modos mi mayor sospecha es que lo hacía porque los baños eran colectivos.

Desde mi cama le escuchaba cepillarse los dientes, despertaba a toda la armada con ese sonido tan extraño que hacía con la garganta, quizás era la gripe -pensaba yo- a pesar de su juventud tenia catarro casi todo el año, fumaba mucho (a pesar de su asma), luego nos enteramos por su propia boca que metía el cepillo hasta el fondo para limpiar bien la lengua, rara vez bebía.

Cuando todos nos levantábamos ya él estaba esperando el desayuno o aquello que daban como si lo fuera, siempre leyendo aquel libro del cual nunca nos hablaba, el caso es que era muy puntual para todo.
Los domingos por las tardes le gustaba pasear alrededor de la pista donde se hacían los desfiles y los actos patrios, mientras nosotros practicábamos béisbol y lucha libre, él nunca jugaba, era delgado pero sin músculos de atleta…

Un día saliendo del gimnasio me lo encontré sentado justo al frente de la puerta, exactamente por donde salíamos después de hacer los ejercicios, estaba leyendo o eso parecía, me acerqué y le pregunté si no le gustaban los deportes, me respondió -mirando estupefacto mi torso empapado por el sudor de las pesas- que siempre había querido ser clavadista pero su padre se opuso achacándolo a su asma y a que tenia que estar becado, pero que en todo caso no le gustaban mucho las halterofilias, aunque de vez en cuando contemplaba alguna que otra pelea de lucha libre…
A mi me trasladaron de unidad por indisciplina y al él lo licenciaron al poco tiempo por algún motivo (no muy claro), me contaron que por enfermedad, tal vez el asma, entre sus cosas encontraron un viejo libro titulado “Los colores del arco iris”, dicen que hablaba de la libertad y del amor.
Me licencié del ejército en el verano del 93, algunos decían que se había mudado para La Habana y que luego abandonó la isla cuando el éxodo de 1994, yo también me fui (como casi todos)… hace unos meses me pareció verlo en la televisión, creo que era él, bastante cambiado claro, ponían un reportaje de unos desfiles, unas carrozas, algún carnaval… y él vestido de colores hablaba acerca “del orgullo”.









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