Solía
levantarse de la cama primero que todos, incluso antes del toque de
campana, era el año 1991, hacia un frío poco habitual para estar
en el corazón del caribe aun siendo diciembre, y cada día lo
mismo, sentía el sonido de los gastados muelles de su litera
interrumpiendo mi sueño como una mosca cojonera, nunca pregunté por
que lo hacía pero siempre tuve mis teorías al respecto; quizas era
un alma solitaria que le gustaba meditar cada mañana antes del alba,
o tal vez le rezaba a algun dios y no quería que nos enterásemos
que era religioso “por aquello del comunismo”, al final todos
sabíamos que lo era, (allí se sabia todo y de todo) testigo de
Jehová creo, aunque he de decir que en este caso estabamos como se
dice en buen cubano, perdidos en el llano. De todos modos mi mayor
sospecha es que lo hacía porque los baños eran colectivos.
Desde
mi cama le escuchaba cepillarse los dientes, despertaba a toda la
armada con ese sonido tan extraño que hacía con la garganta, quizás
era la gripe -pensaba yo- a pesar de su juventud tenia catarro casi
todo el año, fumaba mucho (a pesar de su asma), luego nos enteramos
por su propia boca que metía el cepillo hasta el fondo para limpiar
bien la lengua, rara vez bebía.
Cuando
todos nos levantábamos ya él estaba esperando el desayuno o aquello
que daban como si lo fuera, siempre leyendo aquel libro del cual
nunca nos hablaba, el caso es que era muy puntual para todo.
Los
domingos por las tardes le gustaba pasear alrededor de la pista donde
se hacían los desfiles y los actos patrios, mientras nosotros
practicábamos béisbol y lucha libre, él nunca jugaba, era
delgado pero sin músculos de atleta…
Un
día saliendo del gimnasio me lo encontré sentado justo al frente de
la puerta, exactamente por donde salíamos después de hacer los
ejercicios, estaba leyendo o eso parecía, me acerqué y le pregunté
si no le gustaban los deportes, me respondió -mirando estupefacto mi
torso empapado por el sudor de las pesas- que siempre había querido
ser clavadista pero su padre se opuso achacándolo a su asma y a que
tenia que estar becado, pero que en todo caso no le gustaban mucho
las halterofilias, aunque de vez en cuando contemplaba alguna que
otra pelea de lucha libre…
A
mi me trasladaron de unidad por indisciplina y al él lo licenciaron
al poco tiempo por algún motivo (no muy claro), me contaron que por
enfermedad, tal vez el asma, entre sus cosas encontraron un viejo
libro titulado “Los colores del arco iris”, dicen que hablaba de
la libertad y del amor.
Me
licencié del ejército en el verano del 93, algunos decían que se
había mudado para La Habana y que luego abandonó la isla cuando el
éxodo de 1994, yo también me fui (como casi todos)… hace unos
meses me pareció verlo en la televisión, creo que era él, bastante
cambiado claro, ponían un reportaje de unos desfiles, unas carrozas,
algún carnaval… y él vestido de colores hablaba acerca “del
orgullo”.
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