domingo, 30 de septiembre de 2012

MARCOS Y LA CIUDAD DORMIDA



A: Marcos Licea, el genial, el loco, el primo amado.


Camino hoy por aquellas calles
Que solo veíamos en las películas
De Tarantino o de Almodóvar, tu y yo
La casa desierta y la filosofía, esas
Que nos hacían viajar por ramblas y valles
Que en silencio tanto pretendíamos
En absoluto mutismo entre paredes
A la luz de tres velas y nuestra sonrisa
Imaginándonos  el final inquietos
Cuando el país nos dejaba  a oscuras
Cuando a oscuras nadie disentía
Porque esas no la reponían al otro día
Ni el sábado aquel que no bailábamos
Y nos quedábamos en las tertulias de las cuatro esquinas
Arreglando el mundo cruel a nuestro modo
Aunque en nuestro barrio oscuro escandaloso
Taparnos la boca alguno pretendía
Esos rojos y azules del destino, decían
Que no era nuestro aquel suspiro roto
Y aquel beso con el que terminó la escena
Memorias del subdesarrollo, Átame o Lucia.
Camino ahora las frías y añoradas calles
Pero estas ya no son las mismas que pensaste
Que yo pensaba y las que nos contaron
Tarantino y Almodóvar en aquella noche fría.
Hoy descubro la Gran Vía si camino
Si me dejan caminar por la gran vía
Llevo en mi mochila tu voz como un susurro
Y veo en las vidrieras tus ojos de repente
Contemplando como suya la sagrada familia
La inacabada, la perfecta maravilla,
Me despierta el sol y descubro que no es cierto
Tu noche ya no es mi noche ni tu día mi día
Ni tus pasos me siguen como se supone
Pero en cada verso que canto te apareces
Y te vuelves como una manía,
Tus brazos interrumpen mi silencio
Rodeando mi cuerpo con una postal vencida
Deshecha entre copas de alcohol que no consumo
Los tambores y violines salpicando mi garganta
Son tu música lejana, intensa y escondida.
Ellos nos llamaron locos sin memoria
Porque había que tener una memoria agradecida
Ellos, que la locura ataba y reprimía
Que no comprendieron jamás tu desconsuelo
Ni tu manera de percibir la vida
Ni las señales que dejaron nuestros padres
Esos sabios a lo largo del camino
Enseñándonos todo hasta el fin de sus días.
No, querido Marcos, estas calles definitivamente
No son lo que entonces parecían
Aquí solo queda una colección de soledades
Un borroso recuerdo, perdido y moribundo
De lo que contaban esos genios de película
Vagando por las calles de la ciudad dormida.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

PARA LLEVARTE CONMIGO


Quien fuera cuba, por dentro
Tus ojos y tus latidos
Quien fuera tus dos gardenias
Y la orilla de tus ríos

Quien tu olor a yerba buena
A cerdo asado y mojito
Guayaba, mango, verbena
Tu aguacero y tu rocío

Quien fuera un son o una queja
El humor de tus sentidos
Quien fuera cuba, una esponja
Para llevarte conmigo

Quien tuviera las caderas
De una conga en el camino
Y un carnaval de maneras
En las que abraza un amigo

Quien fuera cuba, tu historia
Contando lo que es genuino
Como cuentan las abuelas
En su lenguaje divino

Quien fuera el sol que calienta
El sombrero del guajiro
Que busca en las callejuelas
Los arroyos del destino

Quien viera otra vez la aurora
Y del ocaso su ombligo
Quien fuera cuba, una esponja
Para llevarte conmigo.

Y ahora que tamo en cuba libre
Abre que viene el cocuyé
Ahé, ahé, ahé la chambelona



Una dos y tres, una dos y tres
Que paso más chévere
Para llevarte conmigo.

lunes, 24 de septiembre de 2012

LIBERTAD CONDICIONAL



Cuando acaba el verano
En la arena, a la orilla del río
Los pies desnudos del viajero
Mojados por el sol que se despide
Descubren de inmediato, color canela
La luz de unos ojos que tarareando
Contonean al compás de una música marina
Salada y celeste, profunda y dormida
Que trae consigo agudos y graves
Susurros de libertad.

Las gaitas que desvanecen
Al filo de la noche
En las estrechas calles
De la parte antigua de Santiago
Lo trasladan a otras calles
Otras estrechas, otras antiguas
Otro Santiago
Otras madrugadas imborrables
Donde despierta casi ausente
Un hombre que es un enigma
Un coro de Ángeles o un mito.

Una vez más con desespero
Y su mirada puesta en el infinito
Busca un atajo, un minúsculo agujero
Que lo lleve a un lugar
Tal vez sagrado
Donde espera su destino
Y donde pueda olvidar
Otra mañana que desvela
Porque él teme por su dolor
Y también por el dolor ajeno
Por eso canta entre dientes
Una fiesta de amor a su nodriza.

Con viento en la palabra y en la voz espuma
Acaricia la guitarra con las manos roídas
Por el oxido que desprende su ventana
Por las rejas que se encuentra en cada esquina.

Camina, como quien siempre camina
Por toda la cuidad en secreto
Cuidando el sueño de los que temen
De los que nada tienen
De los que nada esperan
De los que cada día
De una inevitable muerte resucitan.

Tantos que como él
Se mueven
Se trasladan 
Se deslizan
Pero alas para volar
Necesitan.



domingo, 23 de septiembre de 2012

EL FIN DEL MUNDO



Se enteraron de la inevitable llegada del fin del mundo, he de decir que la noticia se había propagado rápidamente por doquier, desde los barrios mas humildes hasta los mas lujosos, incluso en los grandes castillos y mansiones no se hablaba de otro asunto en las sobremesas que no fuera la llegada del final.
Algunas personas se lo tomaron a broma, se hicieron películas, espectáculos y monólogos, otros escribieron artículos de prensa desmintiendo que tal suceso ocurriría tan prematuramente, sobre todo porque se negaban a creer que algo tan importante fuera a pasar en un solo día, aunque también es cierto que para construirlo solo se necesitaron siete, algo increíble pero cierto según la madre de mi primo Marcos, otro grupo decidió lucrarse inventando diferentes tipos de artilugios, Bunkers y hasta naves espaciales que mantendrían con vida-según ellos a todo aquel que tuviera el dinero para pagarlo, otros sencillamente decidieron sentarse a esperar, ya que como bien decía la noticia era algo inevitable.
Pero ellos, los García, se lo tomaron tan en serio que todo su capital que  era muchísimo, lo pusieron en función de aquello que creían era lo más coherente, disfrutar de sus últimos supuestos 153 días en la tierra, y como si fuera poco, para aumentar dicha suma vendieron todas sus propiedades, coches de lujo, casas en la playa y hasta la ropa de marca que aun guardaban nueva de paquete en sus inmensos guardarropas.
Primero fueron los caprichos de ella, conocer Venecia, siempre le había resultado interesante eso de andar por las calles de la ciudad en góndolas (o como ella las llamaba cariñosamente, pateras de lujo), como si de un inmenso mar se tratase y como si en cada esquina fuera a encontrar un nuevo continente, porque lo de ella era eso, conocer lugares, habían trabajado tanto que a pesar de su riqueza no habían tenido tiempo de hacerlo: Austria,  holanda, el Tíbet, Madagascar, Guantánamo, durante 60 días no pararon  de viajar, llevando consigo solo lo puesto y las suntuosas tarjetas bancarias.
Según contaban  algunos diarios de la época, una pareja estuvo regalando grandes sumas de dinero por los países escandinavos  a pie de calle.
Llegó el turno de él, sus gustos y deseos no eran menos que los de ella, aunque en cierto modo eran un poco más altruistas, o eso les hacía creer a todos, le encantaba salir en la televisión como el generoso hombre que hacia grandes donaciones a las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la investigación de enfermedades, algo que no era el lo absoluto malo, si no fuera porque el fin era realmente hacerse lo mas famoso que pudiera, cuentan que una vez, estando en una aldea al norte de África, compró un elefante en dos millones de dólares a un señor que lo único que tenia en su vida era aquel animalito,  mostrando así su benevolencia, dándolo de comer a la gente en una gran fiesta celebrada en su honor.
Cuando ya estaban sin dinero, curiosamente solo faltaba una semana para la esperada -pero jamás deseada- fecha, entonces regresaron a su ciudad natal, subieron a la parte más elevada de la misma, para desde lo alto no perderse de ningún modo lo que seria el más grande espectáculo de la historia de la humanidad, el fin de la misma.
Unos cuantos años mas tarde se les puede ver de vez en cuando con sus gastados tapers en los comedores sociales, y en las noches los puedes encontrar debajo del puente que une la ciudad con el parque de atracciones “Fin del mundo” construido meses después de que el suceso que aterraba a muchos se convirtiera en una gratificante leyenda urbana, y esto era cuando no encontraban sitio para dormir en uno de los cajeros bancarios donde años atrás guardaban su fortuna.

OTRA CARA, OTRO CUERPO

Aún conserva su rostro intacto
sus caderas curiosas
y su andar latino
Persistente mente juvenil en su memoria
porque para ella
no ha pasado el tiempo,
no hay ayer
no hay nostalgias ni melancolías.

Pero en la frías noches de montparnasse
El espejo se divierte
cada vez que posa, frente a él
Con su único y solitario diente
la vieja y atormentada Marie Claude,
Ese que le queda de lo que fue un numeroso ejército
Cuando solía mostrar su esplendorosa sonrisa
En el numero 14 de la Rue de Clichy
à coté du Moulin Rouge.

Amigos de la infancia, como aves sin destino
Anidan en lo que creen será su ultima morada.
Y en París -cuidad perfecta-
Comparten primaveras y despidos.

Todo realmente pareciera estar igual
Pero nada se compara con la torre Eiffel
Ni con la crema inglesa de la abuela
Ni con su mirada escandalosamente iluminada
Ni con aquellas tardes a la orilla del Sena.

A la vieja Marie Cloude
Que desde su ventana
Ve la nieve que se aleja
Todo le parece que fue ayer
Pero su espejo advierte
Mirando fijamente
El pelo que escasea
Otra cara y otro cuerpo
Al parecer.

Porque aunque quiera
Con sus propias manos
Detener el tiempo
Nada queda
De aquello que un día fue
Solo su sombra
su alma gemela.

sábado, 22 de septiembre de 2012

LOS COLORES DEL ARCO IRIS ( CUENTO )

Solía levantarse de la cama primero que todos, incluso antes del toque de campana, era el año 1991, hacia un frío poco habitual para estar en el corazón del caribe aun siendo diciembre, y cada día lo mismo, sentía el sonido de los gastados muelles de su litera interrumpiendo mi sueño como una mosca cojonera, nunca pregunté por que lo hacía pero siempre tuve mis teorías al respecto; quizas era un alma solitaria que le gustaba meditar cada mañana antes del alba, o tal vez le rezaba a algun dios y no quería que nos enterásemos que era religioso “por aquello del comunismo”, al final todos sabíamos que lo era, (allí se sabia todo y de todo) testigo de Jehová creo, aunque he de decir que en este caso estabamos como se dice en buen cubano, perdidos en el llano. De todos modos mi mayor sospecha es que lo hacía porque los baños eran colectivos.

Desde mi cama le escuchaba cepillarse los dientes, despertaba a toda la armada con ese sonido tan extraño que hacía con la garganta, quizás era la gripe -pensaba yo- a pesar de su juventud tenia catarro casi todo el año, fumaba mucho (a pesar de su asma), luego nos enteramos por su propia boca que metía el cepillo hasta el fondo para limpiar bien la lengua, rara vez bebía.

Cuando todos nos levantábamos ya él estaba esperando el desayuno o aquello que daban como si lo fuera, siempre leyendo aquel libro del cual nunca nos hablaba, el caso es que era muy puntual para todo.
Los domingos por las tardes le gustaba pasear alrededor de la pista donde se hacían los desfiles y los actos patrios, mientras nosotros practicábamos béisbol y lucha libre, él nunca jugaba, era delgado pero sin músculos de atleta…

Un día saliendo del gimnasio me lo encontré sentado justo al frente de la puerta, exactamente por donde salíamos después de hacer los ejercicios, estaba leyendo o eso parecía, me acerqué y le pregunté si no le gustaban los deportes, me respondió -mirando estupefacto mi torso empapado por el sudor de las pesas- que siempre había querido ser clavadista pero su padre se opuso achacándolo a su asma y a que tenia que estar becado, pero que en todo caso no le gustaban mucho las halterofilias, aunque de vez en cuando contemplaba alguna que otra pelea de lucha libre…
A mi me trasladaron de unidad por indisciplina y al él lo licenciaron al poco tiempo por algún motivo (no muy claro), me contaron que por enfermedad, tal vez el asma, entre sus cosas encontraron un viejo libro titulado “Los colores del arco iris”, dicen que hablaba de la libertad y del amor.
Me licencié del ejército en el verano del 93, algunos decían que se había mudado para La Habana y que luego abandonó la isla cuando el éxodo de 1994, yo también me fui (como casi todos)… hace unos meses me pareció verlo en la televisión, creo que era él, bastante cambiado claro, ponían un reportaje de unos desfiles, unas carrozas, algún carnaval… y él vestido de colores hablaba acerca “del orgullo”.









COMO SI YO FUERA RUMBA

Tus ojos
cuando ríen son el norte
Mirando detenida
Cada minúsculo espacio de mi cuerpo
Como quien lee un libro
Memorizándolo todo;
Cada palabra
Cada historia sumergida
Cada canción, cada verso
Cada beso escrito
Cada orgasmo susurrado
Encerrado en el tiempo
Desnudo sacrilegio
Bajo la luz
De una agonizante vela.

Silencio que solo se rompe a gritos
Los gritos de tu pecho que respira
Los gritos de tus manos que me tocan
Los gritos de tus gritos que me miran.

Tus ojos
Cuando lloran son el sur
Desgarrados y lluviosos
Huracán
Tormenta tropical y repentina
Esponja que se ahoga
En el mismo centro del mediterráneo
Esponja que tus labios resucitan.
Labios
que cualquier naufrago añora
Labios
que son cascadas
Donde el corazón palpita
Labios
que son un son
Y son:
La más hermosa forma de cometer suicidio
Lanzándose en estampida
Desde tus caderas montañosas
Hasta el triangulo más profundo
De tu generoso ser.

Ese mismo ser que mira
Como danzan amorosas
Mis manos sobre la tinta

Bajo un tambor que retumba
Las paredes de mi glosa
Como si tu fueras prosa
Como si yo fuera rumba.

LA ISLA PUTA

Allí nadie se vende
Intercambian maneras
Sudores y mentiras piadosas
Entre ellos, no se soportan
No encuentran un lugar para esconderse
Pero tú llegas y alzan banderas
Descubren el fuego pleno siglo XXI
Suenan campanas y aires de fiesta
Como si fueras el mismísimo presidente
De una tierra lejana y desconocida
Tú le enseñas la cultura
Como si en ello te fuera la vida
Pero poco le importa, mira tu cartera
Y da muerte a tus sentimientos
Tu sueño es su pesadilla
Darte un beso es un suplicio
Pero ataca cual fiera acorralada
Como el león a la liebre
Como si en ello le fuera la vida
La isla puta, la más puta de las islas
No entiende de edades ni de razas
Te enamoras 

firmas un papel que no esperabas
Tú eres su presa, su comida...
Y ella Una bomba de amor suicida
Que en tu cara estalla.